El 8 de enero de 2023 entra en la historia de Brasil como un día sin precedentes. Los ataques terroristas a la sede de los Tres Poderes de la República, en la Capital Federal, produjeron escenas nunca antes vistas. Además de la novedad del terror, este artículo investiga el vínculo entre este hecho singular y otra nueva contingencia: la invención de los ciberterritorios y su eclipsamiento por las fake news. La contemporaneidad experimenta, por primera vez en la historia humana, la expansión de la dimensión existencial: a la vida escenificada en la presencia sensible de la superficie material, se suman experiencias partitivas de ciberterritorialidades. El acaparamiento de la inmensidad digital por parte del extremismo, utilizando fake news, se convierte en un factor decisivo en el tejido de sociabilidades. En ese sentido, junto con el Proyecto Comprova, de verificación periodística, se buscó identificar el contexto de desinformación relacionado con el último proceso electoral, con el fin de verificar la hipótesis de que existe una conexión entre la difusión de noticias falsas y los atentados terroristas, guiados por la negativa de los resultados de las elecciones presidenciales, con pretensión ilegal de un golpe de Estado. Entre el 1 de octubre y el 17 de diciembre hubo 110 fake news con 100.624.032 interacciones, con denuncias de fraude, ataques al Tribunal Superior Electoral y al Supremo Tribunal Federal. También se confirmó la premisa de que las fake news comprenden una estrategia de “poder instrumental”, para difundir el oscurantismo y formación de masas extremistas.
terrorismo, ciberterritorialidades, noticias falsas, masas, instrumentarianismo
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